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El cambio climático y la piel

El cambio climático y la piel

Vivimos momentos de cambios agitados, en los que casi todo se cuestiona. Cuando parecía que los países industrializados se mostraban dispuestos a planificar una estrategia común para reducir las consecuencias negativas del cambio climático, Estados Unidos, que parecía llamado a ser uno de los líderes de esta lucha, se ha descolgado del acuerdo.

La economía a corto plazo prima sobre el interés de la herencia futura. La medicina, sin embargo, no entiende de estos planteamientos políticos y se centra, como siempre, en cuidar la salud.

Riesgos

Y, en lo que respecta a la dermatología, parece claro que el cambio climático (si las advertencias de los científicos se confirman) tendrá su influencia sobre la piel.

El aumento de la temperatura, la  disminución de la humedad y el posible aumento de radiación solar vendrá a favorecer el fotoenvejecimiento, procesos alérgicos y dermatosis.

Se estima que alrededor del 50% de la población de los países industrializados desarrollará un proceso dermatológico maligno. En un 70% de los casos, estas afecciones podrán tener un origen ambiental.

Lo más prudente es adoptar, desde ya mismo, unos hábitos saludables preventivos para asegurar el buen estado de la piel:

  • Hay que procurar mantener en el domicilio y en el lugar de trabajo un nivel permanente de humedad adecuada (entre el 30-40 por ciento).
  • Evitar los ambientes cargados de contaminantes y con polvo.
  • Hidratar convenientemente la piel.
  • Realizar una adecuada protección solar.

Si los políticos no se ponen de acuerdo, al menos nosotros debemos hacerlo en beneficio de nuestra piel.

 

Fuente: Fundación Piel Sana.