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Cómo proteger tu piel del frío

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Cómo proteger tu piel del frío

El frío de esta época puede hacer estragos con nuestra piel, sobre todo con la de aquellas zonas que están directamente expuestas a las bajas temperaturas. Nuestra cara y manos suelen tornarse pálidas por efecto de la vasoconstricción (cuando los capilares sanguíneos se contraen disminuyendo la irrigación). “Como consecuencia de lo anterior hay mucho menos oxígeno y nutrientes para las células. Esto hace que se retarde su recambio, produciéndose acumulación de células muertas. Resultado: la piel toma un aspecto grisáceo y opaco”, señala la dermatóloga de la Mutual de seguridad CChC, Dra. Antonieta Benedetto.

Adicionalmente, el frío seco resquebraja la piel, favoreciendo diversas enfermedades dermatológicas. “El daño puede ser tal que —de no existir una rutina de cuidados y precauciones con la piel— pueden desarrollarse variadas dermatitis. Esto es más frecuente en pacientes con piel sensible y con antecedentes de alergias cutáneas. También en quienes realizan labores relacionadas con aseo, construcción y aquellas con mayor exposición al frío”, señala.

Consejos

-Usar cremas, idealmente con vitamina A: Debe ser una obligación en esta época tanto en cara como en manos. Éstas ayudarán a hidratar, nutrir y proteger la piel.

-Proteger con productos especiales las zonas delicadas: Labios y párpados son las zonas más sensibles de la piel de nuestra cara. Por lo mismo, es recomendable el uso de lápices labiales humectantes o protectores labiales. Pasados los 30 años es recomendable el uso de crema en párpados y contorno de ojos.

-Utilizar protector solar: Un buen factor solar no solo debe aplicarse durante el verano. Los rayos UV están siempre presentes. Lo ideal es que durante las mañanas, tras la aplicación de crema humectante, apliquemos un protector solar con factor 30 o más. Es importante repetir la aplicación al menos dos veces al día.

-Mantenerse hidratado: No debemos olvidar beber suficiente líquido (jugos, bebidas, infusiones calientes). También debemos ingerir alimentos con altos niveles de agua (frutas y verduras). Eso hidratará naturalmente nuestra piel.

-Favorecer el uso de jabones neutros: Éstos no alterarán la barrera cutánea, manteniendo un pH adecuado para que nuestra piel enfrente las condiciones climáticas.

-Tomar duchas a temperatura moderada: Usar agua muy caliente al momento de ducharnos puede jugar en contra de nuestra piel. Esto porque al salir se produce gran evaporación de agua que conlleva a la aparición de resequedad cutánea. Lo ideal es bañarse con agua tibia.

-Evitar el exceso de calefacción: Tanto en la casa como en el trabajo, lo ideal es que la temperatura de la calefacción se mantenga en niveles moderados (entre 18° y 20°C).

-Atención con el viento: En días ventosos lo ideal es cubrir manos y cara con guantes, bufandas y gorros (ojalá de algodón, material que es menos irritante).