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Los principales mitos de las telas

Los principales mitos de las telas

Es importante saber que errar en la elección de una tela puede significar echar a perder un diseño o usar productos poco amigables con nuestra piel, entre otros. Y es que, para el común de la gente, no siempre es fácil diferenciar entre un producto y otro y muchas veces además existen mitos que empañan una buena elección.

“A lo largo del tiempo se han formado varios mitos sobre las telas. A pesar de ser un material que utilizamos a diario, no siempre sabemos cómo se llama o de qué está hecho determinado producto, o por qué se comporta de cierta manera. Y es así como se comienza a hablar de ellos sin tener mucha claridad. Por ejemplo, se suele decir que todas las cosas sintéticas son acrílicas y no que pueden ser de poliéster, nylon u otra fibra. O al revés, a todo lo que parece lana se le dice lana, y no: puede ser acrílico, alpaca u otra fibra”, comenta la profesora de la carrera de Diseño de Vestuario y Textiles de la Universidad del Pacífico, Montserrat Lira.

Suavidad

Para la diseñadora textil, otro de los mitos ampliamente extendidos, es decir que todas las telas suaves y brillantes son seda. “Y no, pueden ser de muchas otras composiciones, como el poliéster, principalmente. Así que lo importante es aprender a reconocer qué es lo que me venden como tela y no pagar precio de seda por un poliéster”, aclara.

Hilo

La especialista indica que otro error es denominar a las telas de tejido muy fino de lino como telas de ´hilo´. “Mucha gente usa ese término para hablar de hilos delgados para tejer, pero todas las fibras se hacen de hilo para poder tejerlas, por lo tanto, todas técnicamente se llaman hilos”, explica.

Etiquetas

Otro mito es que las etiquetas de la ropa siempre dicen la verdad. “Muchas veces no es así, sobre todo en producciones pequeñas, donde ponen la etiqueta que tienen a mano, o con productos comprados en China que etiquetan como seda y en realidad es puro poliéster”, advierte Montserrat Lira.

Por eso es importante saber reconocer los distintos tipos de telas, sobre todo cuando se trabaja con ellas. “Ello nos permite poder seleccionarlas de acuerdo a las características que necesitamos para diversos productos. También es importante porque, muchas veces cuando vamos a comprar telas, los vendedores no tienen idea de lo que venden y generalmente están equivocados en la composición de ellas. Por ejemplo, es muy común que nos vendan telas como 100% algodón y en realidad nos están vendiendo 100% poliéster o mezclas con él. Y si queremos teñir esa tela no nos quedará bien. O si confeccionamos prendas para gente con alergias o piel delicada como los bebés, no podemos usar telas con mezclas sintéticas. Muchas veces nos venden productos de artesanía como si fueran de lana y son acrílicos generalmente producidos en China”, indica la docente.